martes, 2 de junio de 2015

SAUDADES DE ACORDES











Anoche volvió otra vez, La Sombra, aunque ya habían 
pasado cien años, bien la reconocimos. Pasó el jardín de violetas,
el dormitorio, la cocina, rodeó las dulceras, los platos blancos
como huesos, las dulceras con olor a rosa.
Tomó al dormitorio, interrumpió el amor, los abrazos; los que
estaban despiertos, quedaron con los ojos fijos; soñaban
igual la vieron.
El espejo donde se miró o no se miró, cayó trizado. Parecía
que quería matar a alguno. Pero salió al jardín. giraba, cavaba 
en el mismo sitio, como si debajo estuviese enterrado un muerto.
La pobre vaca, que pastaba cerca de las violetas, se enloqueció,
gemía como una mujer ó un lobo. Pero la sombra se fue volando, 
se fue hacia el sur. Volverá dentro de un siglo.

Marosa di Giorgio 
Los papeles salvajes, 1971



Las pestañas deslumbradas
apersianan los ojos

y la soledad no se desvanece
en una refrescante sombra.

Una inmovilidad de espera
agarrota los músculos, los huesos
y las articulaciones
hechan raices.

La música alegre entra por los tímpanos
y sale en otro punto cardinal de su esqueleto,
marchita.

Una saudade de acordes
que en su cuerpo 
han sido
temblores,
giros, 
abrazos, 
rostros, 
risas,
encuentros.














lunes, 25 de mayo de 2015

MADRID DE TU MANO



Tengo todo el tiempo
para recorrer
las calles de Madrid 
de tu mano,
escuchar múltiples lenguas
en esquinas coloreadas
con vestidos de lejanas latitudes.

Tengo toda la libertad

para entrar contigo
en un hindú,
ó reirme de tu cara
al probar un zumo tropical.


Tengo todo el tiempo y toda la libertad
para dejarme llevar
por el ritmo cardíaco 
de los tambores
ó la sutileza
de un violín chino
a tu lado.

Pero sobre todo tengo toda la soledad 
para añorarte 
al doblar una esquina
y escuchar un saxo
a la caída de la tarde






Para leer escuchando Euphoria del saxofonista Gato Barbieri







CUMPLEAÑOS EN OTOÑO




De mis recuerdos de vos

una bufanda

la primera

era la fecha de ponerse

la primera bufanda

del otoño

tu cumpleaños

fecha patria

frio

fiesta








jueves, 21 de mayo de 2015

LA HUIDA-VIDA EN UNA ETIQUETA

¿Dónde pongo la huida
por el patio de atrás
con pies descalzos?
Como guijarros de colores
ó estampitas
esto aquí
esto allá.

Me cuesta
mirar con ojos nuevos
y dar un orden
distinto
inventado
un orden lógico
un orden útil
un orden pragmático
a toda una vida
sin que me duela
sin que me arda
sin que me quemen
los años gastados.

El fracaso,
la experiencia mutilada,
los errores,
¿En qué estantería van?

La curiosidad
despertada un día
por una comunidad
en el campo que se ocupa 
de aquellos
a quienes nadie importa,
¿Dónde se pone?

La mano y los pasos
de mamá
llevándome
a visitar familias
que vivían lejos del centro.
La admiración
por la resistencia
de un pueblo valiente;
¿Bajo qué ítem
las colocamos?








lunes, 11 de mayo de 2015

VERSOS MUDOS, DESPARRAMADOS



VUELTA DE PASEO


Asesinado por el cielo. 
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos. 

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.

Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo 
y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto de cada día. 
¡Asesinado por el cielo!

FEDERICO GARCIA LORCA
(Poeta en Nueva York)



Aquí yacen tus huesos, eso dicen. 

La luz suave, la mañana fresca, 
el silencio se corta apenas 
con el cantar de pájaros tempraneros. 

Un fémur, 
quizás una mandíbula, 
acaso un cráneo partido. 
Tus huesos que no veo me gritan 
en medio del silencio y las horas. 

Cuando estaban vestidos de tus labios y tus ojos, 
tu corazón bombeaba fuerte presintiendo el peligro. 
Los árboles me cuentan que te viste acorralado, 
tu sangre coloreó las piedras
y tus versos 
se quedaron mudos
en la tierra 
desparramados.













domingo, 12 de abril de 2015

TRANSISTOR




Un trompetista
tiene que sudar sangre 
para tocar "Cherokee"
y hacernos olvidar 
el intimidante solo 
de Clifford Brown.

Humo denso 
oliendo a a chocolate
llena el viejo garaje,
y se cuela a la tarde lluviosa en el patio

Un flexo
hace reverencias 
a una enorme mesa
atestada de libros
e ilumina a un señor con pipa  
que escucha jazz en un transistor.










martes, 7 de abril de 2015

JUAN EN LA VEREDA Y EL AZAHAR CAYENDO



En medio de la semana santa he tenido una conversación con Juan, persona sin hogar (aunque tenga un apartamentito chiquito que comparte con quien encuentra en la calle,) quien padece una minusvalia ó discapacidad, un "ictus", una conversación muy interesante, de tú a tú, de vos a vos.

Bicicleteaba yo ésta Sevilla nuestra llena de contrastes en busca de unos amigos que como es normal, estaban en Portugal y de la luna llena que se me resistía entre nubes; evitaba las procesiones porque ya he visto 23! y me alcanza para quedarme con sensaciones, pétalos, artesonados, esculturas varias y contradicciones oliendo a azahar que llueve literalmente del cielo.

¿Donde estaría, qué haría Jesucristo el que echó a los mercachifles del templo, el que hablaba del amor al otro, al hermano, etc., ¿donde estaría si le tocara vivir en Sevilla, me preguntaba?

Así que me paré y no tiene ningún merito, creanme, me hacia feliz hacerlo, delante de las personas que encontré en la vereda, tristes, con un cartelito delante, esperando una moneda, ninguneados, esquivados por toda la bulla.

Si lo hago los jueves por la noche, existen para mi , me importan toda la semana. Llegaba tarde, cómo no, al teatro. Dejé la bici a un lado, me presenté, nos conociamos, él no se acordaba.

Vendedor ambulante pero nadie le compra, nació en una massia, allá en el norte. Podía sentir el calor de los animales que vivían con él y su familia, el olor de la tierra, los frutos de ésta creciendo.

"Yo no quiero dar lástima", decía, "quiero explicarme lo que pasó". Una paguita por su discapacidad y un alquiler barato de un apartamentito que comparte con gente que encuentra. Por generosidad, por soledad, por saber lo que es estar en la calle, no lo sé pero les da cobijo.

Me habló de Greenpeace, de la Cruz Roja, hizo un anáilisis del comportamiento de algunas organizaciones sociales muy interesante.

Aprendí mucho y fuí muy muy egoista: una paz me fué acaparando, secuestrando, yo que sé, que me daba igual que empezara a llover, que no pudiera ver la luna llena, que ya hubiera empezado la función, que no encontrara a mis amigos...