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domingo, 23 de agosto de 2020

TESTIGO RUGIDOR DE HISTORIAS

 

 

Una fábrica de armas cuya única función es matar, trabaja camuflada de fábrica abandonada, gris, con ventanas grises, con el único objetivo de hacer dinero.

A escasos metros y minutos de Donosti, la playa, el mar, el relax y las gaviotas. 

A escasos metros y minutos del anual festival de jazz, una de las músicas más subyugantes y emocionantes que existen. 

A escasas dos horas de Donosti los camiones enormes cargan verduras producidas gracias  a la explotación de personas a quienes se les niegan sus derechos laborales y humanos.

El mar sigue subiendo, bajando, bajando y subiendo,  desplazando barcos, personas, turistas, barcos de guerra, soldados, desplazados, testigo rugidor de historias.

Testigo rugidor de historias. 

Testigo rugidor de historias.  

 

Fué en el colegio de curas llamado Seminario, uno de los más prestigiosos de Montevideo, Uruguay.

Había un profesor de historia que en una clase dijo  que las armas siempre terminan usandose.

Pasó mucho tiempo, mucho, mucho. 

Una muchacha delgada de pelo largo, arrastraría por los pasillos aquella reflexión y la llevaría consigo toda la vida.

Hoy, casi 40 años después, muy cerca del origen de esos abuelos que emigraron de esta tierra a aquella, surge de la maraña de la memoria ésta reflexión:

¿Existiría ésta fábrica de armas cuando Amoná y Pepe emigraron?

El mar, testigo rugidor de historias.

Testigo rugidor de historias.  

Testigo rugidor de historias.  

 

 

 









           

Representación de Mari, numen principal de la mitología vasca precristiana

 

 



lunes, 5 de febrero de 2018

BOZA! BOZA!





FOTO DE CARLOS FERIA


BOZA! BOZA!
Gritaban
creyendo que habían llegado
a la tierra que con los brazos abiertos
los recibiría.

BOZA! BOZA!
Gritaban.

¿Qué sentimos al pisar la misma arena mojada 
que ellos pisaron?
¿Qué quedó en el aire de su grito:
BOZA! BOZA !
y su agonía luego,
y el silencio cayendo como el sol
confundiendo nubes y montañas en tonos lila
y oscureciendo el mar
y tiñendo la arena de muerte?

BOZA! BOZA!
Gritaban
creyendo que habían llegado
a la tierra que con los brazos abiertos
los recibiría.

BOZA! BOZA!
Gritaban.

Hoy los recordamos
pero no podemos devolverles la vida.
Los guardia civiles detrás de la valla, cómplices
mientras el manifiesto los nombra,
mientras el manifiesto habla de su acción letal.

Los guardia civiles no gritan.
Callan.
Cómplices.

Hoy los recordamos
pero no podemos devolverles la vida.
Ponemos claveles rojos en la arena
pero no podemos devolverles la vida.

BOZA! BOZA!
Gritaban.

Los guardia civiles no gritan.
Callan.
Cómplices.

BOZA! BOZA!
Gritaban.