Mostrando entradas con la etiqueta Montaña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Montaña. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de noviembre de 2016

SIGUE EN TU NUBE


El colapso se acerca

aunque tú no lo sepas, mi amor.


El banco se quedó la casa,

la gentrificación

me alejó del barrio

y tú sigues con los besos.



La contaminación

mató el río de mi infancia

y tú me prometes

un futuro de aguas limpias.



El colapso se acerca

aunque tú no lo quieras

mi amor.



La ausencia de petróleo

paró los aviones

y no volví a ver

a los míos



El colapso se acerca

con pasos firmes


pero tu pasión en la montaña

adonde huimos

con la comuna social

me augura

una muerte dulce

entre tus brazos.




jueves, 15 de enero de 2015

ENTRE AQUÍ Y DESPUÉS





Delicioso va a ser
nuestro encuentro
con tanta curva de por medio.
tantas horas sin tu mirada,
tanto proyecto de bolero
entre aquí y después
entre ahora y allá
entre vos y yo.

Viajo como si no viajara
demasiados olivares
no elegidos.

Te aviso de las curvas
del camino,
de las carreteras antiguas,
de los olivares sobre tierra
sequía-andalucía

Te informo del sol
que ilumina con dorada luz
aquel barranco desnudo de vegetación
dando
“esa” sombra
a las montañas

Los olivos allá abajo
son lunares
de un traje de gitana.

Te aviso de hojas secas
en piscinas que nadie usa
de pueblos que nadie habita
mientras sobre el resto
van cayendo
las sombras de la noche.

El violáceo-gris del cielo
Impregna
 las rocas de enfrente
Y mi cuaderno.

La noche avanza rápidamente,
la montaña
 ha perdido su detalle
y luce uniforme.
La oscuridad
sin matices
avanza desde el fondo del valle
y desdibuja los contornos.

Pueblo desconocido que me espera
  ¿cuanta incertidumbre
me traerá su ausencia?










domingo, 23 de febrero de 2014

BICHO







Clac, clac, clac.

Las piedras caen bajo sus pies y le hacen tambalear.

La luz ha cambiado y un aire fresco anticipa la noche.

La montaña, majestuosa, imperfecta, áspera, va quedando lentamente atrás.

Una sombra la va cubriendo como un telón.

Su cuerpo, cansado, conserva el calor del sol, durante la ascensión de la mañana.

Recuerda a “bicho”, su maestro de escalada, con su pelo aleonado, su torso triangular, sus pantalones rojos, sus precauciones con el grigri y el ocho, sus “dame cuerda, venga, venga, venga”.....

Las águilas, los buitres , sobrevolando su primer día de subida, aquel diedro tan difícil: -“arriba, arriba, venga, venga, tu puedes”-, creía oírle decir.


Todavía no sabe si lo vio ó lo recordó, pero el buitre casi lo roza con sus alas recortadas, del pico colgaba sangre, o un trozo de tela roja.....