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miércoles, 18 de octubre de 2017

A FONSAGRADA

A FONSAGRADA FOTO MANUEL LA VOZ DE GALICIA
 
A noite aínda estaba pechada
e os bastóns foron os únicos
ruído de madrugada que non chegou.

A Fonsagrada
Vin a túa nube na televisión,
non era a noite,
eles non esperaban o amencer,
os peregrinos non eran os protagonistas.

Agora a noite é outra
e cubra o sol
un ceo enteiro
de egoísmo e estupidez.
TRIACASTELA DANIEL PORTELA LA VOZ DE GALICIA

 








La noche aún era cerrada
y los bastones eran el único
ruido del amanecer que no llegaba.


Fonsagrada,
he visto tu nube en television,
XINZO SINDO MARTINEZ LA VOZ DE GALICIA
no era la noche,
no esperaban el amanecer,
no eran los peregrinos los protagonistas.


Ahora la noche es otra
y tapa el sol
un cielo entero
de egoismo y estupidez.




miércoles, 18 de febrero de 2015

SANTIAGO DE COMPOSTELA



La fachada imponente está lista
para el rodaje
de una película santa
con sus figurantes
deambulando eternamente.
Apoyados en bastones
llegan bajo la lluvia,
bajo el sol.
Como sacos de patatas
caen sobre mochilas enormes.
Las piedras de la plaza se alivian mojadas
por un cuerpo exhausto
sólo cubierto por bermudas y sombrero.
Abrazos, sonrisas,
Largas colas
para abrazar una estatua fria.
Un caminante busca la tumba sagrada
y ofrece sus llagas al tiempo que
el botafumeiro oscilante
agrega humo a sus harapos.
Los chirridos de los gatos encerrados en la gaita
retumban en las paredes de piedra en el callejón a la plaza
donde avanzan cansadas las ruedas
de una bicicleta pergrina.
El viento juega con la toca de las monjas
al tiempo que sus blancos senos se alinean
atrapando al gaitero en una instantánea.
El frescor del pasaje se ventila, se disipa, se acalora
en la explanada lumínica de la plaza.






















viernes, 10 de octubre de 2014

ALADINO ENTRE ROBLES Y OLAS

Resbalan las botas en las lisas piedras.
La soledad sobra,
la luz cambia.
Un banco invita a parar, 
las mariposas marean los sentidos.
Escucho pasos subiendo.

I am a priest luteran church.
¿Do you want banana?
From Estonia.
¿And you?

Aladino y su lámpara
entre robles y olas.
Quiero esto.
Espero.
Ya.











viernes, 19 de septiembre de 2014

HASTA LOS TÚNELES SON SINUOSOS


carretera montaña
carretera nubes
nubes de sombrero
de montañas
rocas
camiones
contrastes de verdes
carreteras sinuosas
curvas
árboles colgados de la montaña
el sol apareciendo entre las nubes
nombres vascos en los carteles
URTSUARAN
más curvas
y el sol entre las nubes
curvas hacia afuera 
curvas hacia adentro
se nubla otra vez
las cosas se caen
las calles se angostan
los carteles se suceden
IDIAZABAL
carteles ilegibles
las raíces
lo ancestral
el pico allá arriba
el viaje postergado
la ciudad que surge entre lo verde
más túneles
más camiones
vengo del desierto y el verde invade mis ojos
le da matices
de color
de relieve 
de texturas
casas en medio de lo verde
casas blancas en medio de lo verde
un túnel allá arriba
la cámara son mis manos ahora
todo surge en medio de lo verde
hasta los túneles son sinuosos
todos los colores destacan
el rojo 
el gris
el negro
la sombra de las nubes 
el brillo del sol
antes y después de túneles
largos
angostos
túneles cortos
gemelos
a distintas alturas
la vía del tren allá abajo
una estación antigua
con su reloj antiguo
el sol juega a las escondidas
entre las montañas
la memoria aparece
y desaparece
rodeamos el campo
buscamos atajos
por debajo
alrededor
de la montaña
las carreteras
los túneles
las nubes juegan
a las escondidas
jugamos a esquivar 
la montaña
pero aparece una y otra vez
hasta las casas son verdes







jueves, 10 de julio de 2014

EL SOL NO HARA SOMBRA




Había elegido esta senda porque no suelen encontrarse caballos salvajes.


El ritmo monótono del ronquido del peregrino que llegó tarde al albergue y se durmió rápido lo arrulló como una canción de cuna.

Había llovido y lo que en otro momento hubiese sido una habitación con demasiada gente se había transformado en una confortable compañía que entibiaba la noche.

El estrépito que provocó su caída a las cuatro y media de la madrugada lo despertó y ya no se volvió a dormir.

Sigilosamente recogió sus escasas pertenencias estirando los brazos para alcanzar el otro extremo del colchón en busca de lo que siempre se pierde en un albergue a oscuras.

Ha soñado con las últimas palabras de su padre y las advertencias de sus tías intentando disuadirlo para que no haga la Senda de Tomás.

Pisó muy fuerte el suelo porque aunque no era la hora en que ocurre, más vale prevenir.

Se acomodó el pelo reconstruyendo la coleta, recogió las botas que previsor había memorizado donde estaban y salió en puntillas dejando atrás la banda sonora de silbidos y soplos.

Las estrellas brillaban aún y se colaban por la ventana mal cerrada.

Se calzó lentamente, se colocó el abrigo y con el bastón en la mano y la mochila al hombro salió al camino y cruzó la carretera.

Los molinos estaban detenidos y blancos.

Solo y escuchando sus pisadas se adentró en el bosque que se adivinaba dentro de la niebla.

Felizmente solo.

Respiró hondo, pisó firme y un agradable olor a hierba mojada inauguró su día 56 de la Senda del Noreste.

Cuando sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad empezó a clarear.

Algunos gallos se animaron y uno aquí y otro allá anunciaron la llegada del sol que descubre figuras erguidas y azules que resultan ser árboles hasta que aparece un bosque que parece no tener fin.

Dentro de los pantalones desmontables con bolsillos sus piernas se continuaban en unos pies grandes sin que medie afinamiento alguno dandole rotundidad a su cuerpo achaparrado.

Se abandonó a la placidez del creciente calor y a la luz que rápidamente ascendía pintando las hojas de los árboles.

Sintió hambre y cuando divisó el bar al final de la última curva enmarcada por las copas enlazadas de los árboles recordó su secreto pero ahora le apetecía andar como cualquier peregrino ya que la naturaleza le había dado ese cuerpo rotundo y esos pies grandes que pisaban fuerte.

"La tierra temblará bajo los cascos de caballos salvajes, el sol no hará sombra, verás pájaros a tu lado y el mundo a tus pies", pensaba cuando vió al camarero a escasos centímetros de su cara, bandeja en mano, y un pie detenido bruscamente y el otro en el aire.

Se disculpó y colocó su bastón en el suelo.

“En la Senda noreste del apóstol Tomás siempre se conoce gente y vos tenés que tener cuidado con eso…”

“Pero cómo se te ocurre hacer la Senda de Tomás con el problema que tenés?”

Le pareció escuchar entre sorbo y sorbo, mordidas a la tostada con dorado aceite y miradas perdidas al paisaje que ya se podía ver.

Cuando escuchó claramente su nombre era demasiado tarde para escapar.

Alfonso!!!

Pero cómo vos por acá!!

Pero mirá que es chico el mundo, nos venimos a encontrar en la Senda del Apóstol Tomás, nada menos!!

Desde cuando, bla, bla… ¿Y qué fué de tu vida, seguiste con aquella chica?, bla, bla… mirá vos tán lejos te vengo a encontrar !!

Alfonso contestó a todas las preguntas, terminó la tostada, miró por la ventana cómo el astro rey iluminaba su mesa, la de los peregrinos ciclistas, la mitad de la barra, la vitrina del fondo, dejando en sombras el resto y pidió la cuenta.

Pedro, el amigo re-encontrado decidió acompañarlo.

Mochilas al hombro ascendieron una cuesta, al fondo el paisaje era montañoso con colinas armoniosas con verdes diferentes en un bello contraste con el cielo azul y las pocas nubes donde el sol iluminaba con desigual intensidad mientras ascendía en el cielo.

Quiere contarle a Pedro lo que le pasa , las últimas palabras de su padre recordando su herencia inevitable, pero la confianza de antaño y allá lejos habían quedado muy atrás y ahora era un peregrino que ha encontrado, uno de tantos que cada año decide hacer la Senda del Apóstol Tomás por las variadas y diversas razones que hacen de cada caminar una historia nueva.

Pedro lo miró y dijo: Qué calor de repente, verdad?

Buscó el frescor de una galería bajando una hondonada, apoyó el bastón en un árbol enorme, se quitó el gorro, la mochila y el sueter, buscó la cantimplora para beber agua, acomodó el sueter en el fondo de la mochila, se desperezo, se dió la vuelta y le ofreció agua a Alfonso.

Pero Alfonso no estaba.

Por ningún lado.

Avanzó un poco fuera de la galería buscándolo.

Escudriñó a lo lejos, sus ojos subiendo y bajando lomas, no vió tampoco sus cosas tiradas al descuido en una repentina urgencia.

Alfonsoooooooo!!!!

El eco le devolvió su voz, el viento agitó las ramas suavemente, el sol estaba justo encima y a lo lejos con el tilín tolón de los cencerros de fondo escuchó galopes de caballos que hacían temblar la tierra y tapando el sol un pájaro enorme que jamás había visto...


Inevitablemente el tipo podía volar













domingo, 6 de abril de 2014

TILÍN TILÍN TOLÓN TOLÓN ELLA YA ME OLVIDÓ














La ascensión ha sido suave y el aire fresco de la mañana despeja del temprano y oscuro despertar en el albergue de peregrinos.

Camino como cada mañana sintiendo el despertar del mundo en cada pájaro, en cada paso, en el aroma distinto de cada árbol, en cada piedra con la que tropiezan mis botas.

Doy los buenos días al peregrino que se cruza conmigo, al que lleva dos días, al que empezó el Camino de Santiago muy lejos y hace tiempo, al que pasa y al que se arrima para continuar juntos hasta el próximo sendero.

Mezclado con el tilín tilín tolón tolón de los cencerros de las vacas llega un sonido más reconocible en el eco lejano del tiempo que en el de una Galicia recién inaugurada…

Ella, ella ya me olvidó

yo, yo la recuerdo ahora.

era como la primavera

su anochecido pelo 

su voz dormida al beso 

Cada vez más nítida, como el sol que asoma en el borde de las hojas, la voz que recuerda se cuela entre los árboles traída por un viento repentino.


Ella, ella ya se olvidó

De aquellas caminatas

Junto a la costanera


En el final de la ascensión de una pequeña loma aparecen ante nuestros ojos tasas humeantes, mesas de madera, mochilas y bastones en el suelo.

Como no recordarla 

en cada primavera

Un argentino inquieto va de aquí para allá tomando comandas, distribuyendo tostadas, cafés y zumos a alemanes, italianos, catalanes y andaluces como si estuviera en una avenida de una gran ciudad a hora punta.

Y soñamos con hijos que nos robó la playa

yo no puedo olvidarla.....


Avanzo apoyada en mi bastón pisando las sendas que otros abrieron, dejando que ocurra la vida, el encuentro, hasta el próximo árbol, el siguiente albergue, la noche y el despertar soñoliento en la oscuridad que promete un nuevo día.