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martes, 11 de febrero de 2020
TOMAR PARTIDO
Demasiado a menudo se confunde espiritualidad con religiones, cultos concretos que separan al ser humano.
La espiritualidad para mi es una reflexión filosofica que nos hace tomar partido: percibo al/la que llega como herman@ o como amenaza.
En ese sentido, para mi acogida y espiritualidad van juntos: mi herman@ aunque no le conozca, llega huyendo de lo que sea, necesitando cosas basicas, etc. y yo le acojo, le abro mi casa, le digo bienvenida/o.
Entonces el encuentro y el enriquecimiento mutuo se producen.
La historia del/la inmigrante es la historia de la humanidad.
Los seres humanos nos hemos movido buscando un entorno y condiciones mejores para nosotros y nuestros seres queridos siempre.
Lo que nos hace distintos no nos da miedo, al contrario, nos enriquece.
Somos diferentes en cultura, religión, colores de nuestra piel, visiones del mundo, etc. pero iguales en sentires y derechos.
Intercambiando, compartiendo, saberes, talentos y capacidades entre personas de distintas procedencias y experiencias e igual "fondo" humano, vital,
se produce la creatividad, lo nuevo y la posibilidad del encuentro y de crear un mundo mejor.
La hospitalidad, el respeto a la diversidad y crear CON el otro/la otra un mundo mejor es simplemente entender la naturaleza humana, entendernos a nosotros mismos y entre tod@s y enriquecernos mutuamente.
Y es también una elección, es tomar partido por la vida imparable que navega, vuela, se cuela en los bajos de un camión y nos empuja siempre.
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viernes, 11 de abril de 2014
CON LOS ZAPATOS CAMBIADOS
Cuando nos calzamos los zapatos del otro,
comprendemos como camina el otro, como respira, como es su vida.
comprendemos como camina el otro, como respira, como es su vida.
La noche en Plaza Nueva ha sido pedagógica.
Dormir en la calle es dormir con luz de las farolas que enloquecen artificialmente a los pájaros y los mantienen despiertos.
Dormir en la calle es dormir con ruido constante de los camiones de Lipassam pasando y campanas que dan la hora constantemente.
Dormir en la calle es buscar un rincón oscuro que haga las veces de servicio improvisado.
Dormir en la calle es dormir a la vista de todos, en un suelo durísimo.
Pero dormir en la calle es sobre todo soledad y eso anoche fué diferente.
La compañia de esta gente maravillosa que no se cansa de luchar por lo que considera justo, es compartir unos macarrones con pesto en un plato de plástico con varias cucharas, es despertarte sintiendo alguien al lado, es una conversación con un amigo nuevo que sin embargo conoces desde siempre por que ha recorrido un camino similar al tuyo...
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