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martes, 11 de febrero de 2020
TOMAR PARTIDO
Demasiado a menudo se confunde espiritualidad con religiones, cultos concretos que separan al ser humano.
La espiritualidad para mi es una reflexión filosofica que nos hace tomar partido: percibo al/la que llega como herman@ o como amenaza.
En ese sentido, para mi acogida y espiritualidad van juntos: mi herman@ aunque no le conozca, llega huyendo de lo que sea, necesitando cosas basicas, etc. y yo le acojo, le abro mi casa, le digo bienvenida/o.
Entonces el encuentro y el enriquecimiento mutuo se producen.
La historia del/la inmigrante es la historia de la humanidad.
Los seres humanos nos hemos movido buscando un entorno y condiciones mejores para nosotros y nuestros seres queridos siempre.
Lo que nos hace distintos no nos da miedo, al contrario, nos enriquece.
Somos diferentes en cultura, religión, colores de nuestra piel, visiones del mundo, etc. pero iguales en sentires y derechos.
Intercambiando, compartiendo, saberes, talentos y capacidades entre personas de distintas procedencias y experiencias e igual "fondo" humano, vital,
se produce la creatividad, lo nuevo y la posibilidad del encuentro y de crear un mundo mejor.
La hospitalidad, el respeto a la diversidad y crear CON el otro/la otra un mundo mejor es simplemente entender la naturaleza humana, entendernos a nosotros mismos y entre tod@s y enriquecernos mutuamente.
Y es también una elección, es tomar partido por la vida imparable que navega, vuela, se cuela en los bajos de un camión y nos empuja siempre.
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martes, 6 de enero de 2015
LA LUNA SE COLABA COMO UNA BOMBILLA MAS

Sonaron las campanas y la femenina voz por megafonia no volvió a recordar que mañana el mercado de artesanía abrirá sus puertas...
La luna se colaba entre los puestos y los árboles como una luz más, de esas que se apagarían desconectando un cable sólo un rato más tarde.
Los objetos preciosos hechos con mimo, talento y horas de trabajo fueron depositados en cajas, envueltos con mucho cuidado uno a uno...
Mientras tanto alguien ofrecía turrón de chocolate y Pedro Jiménez aquí y allá...Las furgonetas sustituían a la gente y abrían sus puertas a otro viaje, a otro destino, a otros encuentros...
Los abrazos sucedían bajo la luna vigilante, abrazos de amigos que se re-encontraban año tras año con la complicidad de quienes estan en el mismo barco y han recorrido similares tormentas en el mar de la auto-gestión, de la valentía de creer en el hacer propio, en la creatividad, la innovación, la búsqueda.
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