jueves, 14 de marzo de 2019

ROCIO O LA MIRADA QUE CRUZO EL MAR

                                                  Para Charo,
                    Flamenca allende los mares.

La mirada de la bailaora
que cruzó el mar
barre los ojos de los espectadores
y los arrastra subiendolos al cogote, bajandolos por su escote,
pisandolos en un taconeo energico
y resucitandolos en un golpe de pollera gitana.

La mirada de la bailaora
que cruzo el mar
la hace única e hipnótica
e ilumina su presencia y su esencia flamenca.

Es el rocio leve y temprano que brilla,
es el baile que enreda los sentidos.

La mirada que cruzo el mar
es la esencia y el arrastre,
lazo que une escenario,
musicos,
espectadores
y remata en una sonrisa hermosa.


domingo, 21 de octubre de 2018

TROMPO


Para Claudia Culpo,
quien llenó de emoción mis huesos
y a toooda la gente linda del flamenco
que sin permiso y con algarabía 
se han metido en mi vida
inundandola.


Seguiriya por vez primera.
El gesto cruzó el mar entre tierras
que traza una linea de espuma
desde la bota al taconeo.

Seguiriya por vez primera.
La bailaora gira
y es un trompo impredecible
que en sus vueltas
se lleva los ojos
de quien la mira.


viernes, 12 de octubre de 2018

MIMI Y SU SONRISA RUBIA

Estaba en un pais extraño, diferente y todo, todo, todo lo que fuera distinto a "los estados" le fascinaba.
Decia "los estados" como quien dice "sweet home" ó "sweet country".
Sin embargo vivia ese empuje vital a viajar, salir constantemente de "los estados" llevandolos consigo a medida que se alejaba con su cabellera rubia y su sonrisa rubia y sus orejas rubias y
su juventud en los zapatos.

Cuando estaba en España, frecuentaba antros de mala muerte, bares pequeños llenos de humo y casas comunales, centros ocupados autogestionados, donde se practicaba trueque y se tocaban instrumentos.

A Mimi le parecian exoticos, raciales, sin percatarse que lo mas extravagante que habia alli era ella con su pelo rubio y su sonrisa rubia y sus orejas rubias y su juventud en los zapatos.

Mimi en Méjico escuchaba corridos y usaba faldas de muchos colores y blusas bordadas.
En Tanger fumaba hachís y recorría los mercados y compraba mochilas de cuero que luego usaba en la baja California cuando volvía a "los estados".
Mimi se ladeaba el sombrero frente a la Tour Eiffel y compraba baguettes en las panaderías y tomaba cafe en Montparnasse de París.

Pero nunca dejaba de ser Mimi, eterna estudiante de Antropología, peter pan femenina de "los estados".
Mimi observaba la vida de otros seres lejanos de su baja California.
Todo lo humano le era ajeno, todo lo humano le era exótico, extravagante, un juego en el que solo participaba como espectadora.

Un dia en una lejana playa del otro lado del mundo, lejos de "los estados", una ola la tapó y el frío y la sal y la espuma y el olor del mar la despertaron.
Mimi, de sonrisa rubia, Mimi, con la juventud en sus zapatos gastados de tanto andar, se vio a si misma lejana,
detenida en el tiempo, plana, sin matices, sin dimensiones.
Y cambió.

Y volvió a España y se enamoró y bailó flamenco y vivió por dentro lo que sentía.

Regresó a Méjico y escuchó las historias de bocas de las mujeres que peleaban duro el día a día y se levantaban apostando por la vida aunque algún  malnacido se hubiera llevado por delante la vida mas cercana y mas querida.

Y volvió a Tanger y entre porro y porro aprendió palabras árabes mezcladas con otras en francés.
Supo de los barcos rotos que cruzaban el estrecho con africanos y africanas y  africanitos desplazados por hambre, guerras e intereses de países como el suyo donde "los estados -sweet home - sweet country".

En Francia no volvió a Montparnasse; quizo conocer Calais para contar en el viaje de vuelta que pasó allí con personas como ella, con su pelo rubio y su sonrisa rubia menos sonrisa y más  mueca, que un buen dia tuvieron que salir de lugares otrora exóticos para inventarse de nuevo la vida que les fue negada.

Estaba en un país extranjero, diferente, y todo, todo, todo lo que fuera distinto a "los estados" la sumergia en la humanidad que no le era ajena, Mimi con su sonrisa rubia, su pelo rubio, sus orejas rubias y la juventud en los zapatos rotos.



viernes, 13 de julio de 2018

EL AZAHAR DE SEVILLA LANGUIDECE

La sierra invade savia y futuro,
apaga las voces de los pájaros
y se adueña de la vida, máquina de muerte.

El aire pasa de largo
donde antes se detenía y refrescaba.

La luz no renace en sombras y matices.

Al sonido no lo invaden gorjeos
ni leve rozar de hojas conversando.

No habrá flores la primavera que viene
ni naranjas el próximo invierno.

El azahar de Sevilla languidece.
El azahar de Sevilla languidece.




LA LLUVIA


Este texto forma parte de un trabajo de creación escénica cooperativa 
llevada a cabo en "La Barca otro Teatro", Sevilla.
Es un extracto de la performance "Voces transitadas". 
 Gracias Nuria Merino, profesora; Patricia Davis, directora
 y compañer@s: Felipe, Fernando, Isabel, Jony, 
Laura, Lucía, Pedro y Yolanda.  
  

Vengo de un lugar donde nos roban el agua.
Ando buscandola.
A veces sueño que soy la lluvia.

Un ruido.
El cielo se cae en mil trozos de mosaicos azules.
Una luz corre un telón invisible.
Rumor de agua interminable.
La Lluvia.

Un suave olor a tierra mojada.
Los árboles que me sostienen 
se empapan y yo con ellos.

La lluvia soy yo.
Soy el verde mojado, el cielo abierto.

Mis alas continúan el agua del cielo y son rio que empapa las raíces primeras.

Nos pueden robar el agua
pero nunca, nunca, los sueños.  






lunes, 19 de febrero de 2018

MARIPOSAS MAGICAS






Mira, mira, mira!!
Oh!
Ja, ja, ja!!
Lineas blancas 
de distintos tamaños 
vuelan en el aire
sueltas, 
libres, 
mariposas unidas a una rama.

De pronto Zas!
Uou! Aaaah!

Continuidad de mariposas. 
Todas unidas son una.
Niños y niñas
Sus ojos hipnotizados, 
pegados a cada uno de los giros del mago

El tiempo se detiene.
Asombro, 
risa curiosa,
cuchicheos.

El misterio 
los mete en un túnel mágico
y ahí se quedan, agachaditos
reteniendo la fantasia
que es realidad verdadera
la única
el asombro intacto




lunes, 5 de febrero de 2018

BOZA! BOZA!





FOTO DE CARLOS FERIA


BOZA! BOZA!
Gritaban
creyendo que habían llegado
a la tierra que con los brazos abiertos
los recibiría.

BOZA! BOZA!
Gritaban.

¿Qué sentimos al pisar la misma arena mojada 
que ellos pisaron?
¿Qué quedó en el aire de su grito:
BOZA! BOZA !
y su agonía luego,
y el silencio cayendo como el sol
confundiendo nubes y montañas en tonos lila
y oscureciendo el mar
y tiñendo la arena de muerte?

BOZA! BOZA!
Gritaban
creyendo que habían llegado
a la tierra que con los brazos abiertos
los recibiría.

BOZA! BOZA!
Gritaban.

Hoy los recordamos
pero no podemos devolverles la vida.
Los guardia civiles detrás de la valla, cómplices
mientras el manifiesto los nombra,
mientras el manifiesto habla de su acción letal.

Los guardia civiles no gritan.
Callan.
Cómplices.

Hoy los recordamos
pero no podemos devolverles la vida.
Ponemos claveles rojos en la arena
pero no podemos devolverles la vida.

BOZA! BOZA!
Gritaban.

Los guardia civiles no gritan.
Callan.
Cómplices.

BOZA! BOZA!
Gritaban.